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BIENVENIDO AL CLUB JAQUE MATE USHUAIA

Usted, como jugador, aficionado o padre de una joven promesa; se está sumando a una nueva etapa del ajedrez de Tierra del Fuego.

Nuestro club pretende con éste emprendimiento, acortar las distancias que existen entre el jugador de entre casa y el aficionado perteneciente a un club.

Rescatar a esos jugadores anónimos, brindándoles las herramientas y la información necesaria para lograr un progreso ajedrecístico e incorporarlos en las distintas categorías.

Para la instrucción de los pequeños alumnos, nos respaldan 10 años de experiencia en la enseñanza del ajedrez deportivo y los títulos obtenidos a nivel provincial, regional, nacional e internacional.

No sólo aspiramos a la excelencia ajedrecística, además, garantizamos los beneficios que brinda la práctica del ajedrez, proyectándola más allá de la competencia deportiva y colaborando en la formación personal con la educación formal.

El ajedrez es un deporte intelectual, que incrementa la habilidad de pensar, ésta habilidad depende del talento (condiciones innatas), del estudio y de la práctica.

Nuestro sistema de enseñanza está dirigido a desarrollar plenamente las facultades intelectuales, suministrar la información ajedrecística en forma secuencial y ordenada, complementándola con la práctica adecuada, que permita también desarrollar la habilidad de pensar.

El pensamiento ajedrecístico, es construir continuamente una nueva manera de pensar, que nunca concluye y puede aplicarse en todos los órdenes de la vida.

Staff Club Jaque Mate Ushuaia

Contactos   celular 02901-15601212

Martes y Miércoles de 18,00 a 20 hs.

Sábados de 10,00 a 12,00 hs.

Dirección: Maipú Nº 1043 – Suteryh

CLUB USHUAIA JAQUE MATE

“HOGAR DE PERSEVERANTES”

Aquí, no se toman “prisioneros”, cuando traspasas la puerta del club, al permanecer algún tiempo, observas a los alumnos o a los jugadores, incluso a los profesores y dirigentes. Sabes, aunque nadie te lo diga, que observas una porción del mundo “diferente”, un lugar dónde la creatividad y la libertad de espíritu laten permanentemente. Dónde nadie es superior al otro, todos aprendemos de todos. Dónde no hay Patriarcas del conocimiento, ni dioses de las certezas. Dónde cultivamos la humildad y la sabiduría. Luchando cada día para vencer la arrogancia y el egoísmo. Dónde los jugadores se comportan en un torneo como gladiadores, que ponen su vida en juego en cada partida y que después de la lucha, los vencedores y los derrotados comparten sus conocimientos, analizando partidas como “amigos”, que es lo que en realidad son.

Cultivamos la tolerancia porque nos sabemos imperfectos, sabemos que nuestras habilidades son extraordinarias, sólo en el mundo del ajedrez, que la vida es mucho más compleja que las 64 casillas.

Hay quienes transitan sus senderos y no ven nada, ven solamente lógica, inteligencia y esfuerzo. Que creen equivocadamente que están frente a personas obsesivas de las soluciones y de la perfección. Si ese es tu caso, no te apenes ni te exaltes. Aún no puedes formar parte del mundo ajedrecístico del club, no tiene ninguna significación especial, ni contiene ningún  valor sobre tu persona, simplemente aún no estás preparado para recorrer ese sendero, sigue con tus cosas, que en otro momento o en otra vida, llegará tu oportunidad.

Comprender el mundo ajedrecístico, también es otra manera de percibir la realidad, algunos pensaran que es “mejor” aunque la mayoría de las veces es sólo “diferente”.

Las “personas” que permanecen y son parte del club, contrariamente a lo que muchos pueden pensar, no son las más inteligentes, creativas o habilidosas, no tienen una alta formación académica o son adineradas. Solamente permanecen aquellos que pueden “imaginar” que se encuentra, detrás del horizonte y que son principalmente “perseverantes”.

Porque, aunque resolvamos miles de problemas de jaque mate, analicemos muchas partidas, estudiemos muchos libros o ganemos algún torneo. La recompensa no está al final de ningún camino, no hay ningún examen que nos prepare para la vida. La recompensa es transitar el sendero del conocimiento y de la sabiduría, en compañía de otros semejantes y sentirnos en algunos momentos, que ese sólo hecho, nos convirtió en “mejores personas”.

 

Ricardo Luna

 

 

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